Los buenos años '90 no podrían haber sido mejores sin la imagen perfecta que la manoseada generación X tenía encima: Winona Ryder. Gusto de cualquier hombre rebelde o adolescente, simpatía de muchas mujeres, además de ser una excelente actriz y novia de Johnny Depp... ¿Qué más podría pedir, no? Y cuando apareció en dos de las películas de culto de esa década, su rostro se convirtió en la definitiva entrada al mundo de los jeans gastados, las camisas de leñador y los Doc Martens que ahora viven su revival.
Parte I: Heathers (1989)

Aunque técnicamente se trata de una cinta ochentera, se convirtió en un augurio para la fama, moda, y actores que tomarían el pulso de los jóvenes de la década: allí estaban junto a Winona el DJ de Pump Up the volume, Christian Slater y la Brenda Walsh de Beverly Hills original, Shannen Doherty. Una mezcla de colores estridentes, peinados y flequillos demenciales y hombreras muy pronunciadas se fundían con la moda alternativa del JD de Slater, que optaba por los abrigos largos y las camisas negras tal como vimos a Judd Nelson en The Breakfast Club o St. Elmo's Fire. Junto a ello, una historia negra como las que ya no hacen, y como las que trataron de imitar sin éxito en cintas como Jawbreaker (1999), donde los adolescentes no sólo se asustan con las notas o los primeros besos, sino que protagonizan verdaderas encrucijadas morales así como lo hizo Winona: amar a un hombre inestable, tratar de evitar que éste mate a sus compañeros, sentirse atraída por las situaciones peligrosas y homicidas, etc. etc. etc...
PARTE II: REALITY BITES (1994)

Lejos del pésimo cover que Big Mountain hizo de Baby I Love your way de Frampton, la cinta Reality Bites tenía mucho más que aportar al imaginario adolescente de la época. Ahora Winona estaba un poco más madura, tenía otro look ya veinteañero, su encrucijada amorosa estaba entre un chico muy inteligente y bastante atractivo (Ethan Hawke), o un mini yuppie sin mucha onda (Ben Stiller), pero bastante más estable. Los colores estridentes dieron paso a las poleras de hombre en tonos rojizos, los jeans rotos en las rodillas, los vestidos vintage (de hecho, esta fue la primera película que ví que tuvo un personaje que adorara el estilo retro y los vestidos de los setenta con Janeane Garofalo), y el rock desaliñado en forma de adulto joven post universitario sin fututro aparente. Cuando salió, casi todos nos identificamos con los personajes, compramos sus estilos... Y Winona seguía intocable, más famosa aun, sin Depp pero con el vocalista de Soul Asylum bajo sus sábanas. ¿Se acuerdan de esa era?