Todos conocemos el gusto de algunos cantantes, especialmente los que provienen de la subcultura del hip hop, por las joyas llevadas al cuello. Este bling bling que se masificó a fines de los '70 y que hasta el día de hoy existe, tuvo su punto cúlmine a mitad de los años '80, cuando un personaje televisivo lo llevaba como ningún otro; gruesas cadenas doradas, adornos en muñecas y también un particular corte de pelo estilo mohicano, complementaban su actitud y figura, que emergió como un clásico de la cultura popular. Este personaje era Laurence Tureaud, o simplemente, Mr. T.
Junto a tres integrantes más, el programa televisivo The A-Team era un verdadero show de culto que nadie se perdía, donde el rol de Mr. T como Mario Baracus se robaba la película. Pero la llegada a la fama de Mr. T vino de la mano de otro héroe, esta vez del cine: en 1982, la tercera parte de la saga de Rocky, lo mostró como el enemigo número uno de Balboa, Clubber Lang, el mismo que casi lo mata en el ring; además, en 1985 se unió a Wrestlemania junto a Hulk Hogan. Desde ese momento, su consolidación vino con la serie de televisión, la que lo mantuvo durante toda la década como el personaje con más actitud del mundo.
Mr. T siguió aumentando su popularidad a través de merchandising, como figuras de acción, loncheras, hasta comerciales de televisión y apariciones como el Santa Claus de la Casa Blanca de los Reagan. Pero entrados los '90 su fama se desvaneció, y solo hasta el remake para la película de The A-Team (2010), el mundo recordó nuevamente quién era el rey del bling bling y la acción.



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